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viernes, 25 de junio de 2010

Juan Manuel Fangio

Ayer- 24 de junio- se celebró el día del piloto en conmemoración al natalicio de Juan Manuel Fangio (falleció el 17 de julio de 1995 a los 84 años). Como todos saben, el balcarceño es reconocido mundialmente, en especial por los cinco títulos que ganó en la F.1. Pero antes de triunfar en el exterior, el Chueco dejo su impronta en el Turismo Carretera. Acá van algunos datos para conocer su campaña en la "máxima"...
> Debutó el 18 de octubre de 1938 en el Gran Premio Argentino como acompañante de Luis Finocchietti aunque manejó en varios tramos. Corrieron con un Ford '37 finalizando séptimos. 
> El 19 de octubre de 1939 debutó como piloto oficial de la categoría con una cupé Chevrolet '39 color negra.
> Consiguió seis triunfos: Gran Premio Internacional del Norte (1940), 1000 Millas Argentinas (1941), Premio Mar y Sierras (1942), Doble Vuelta de Sierra de la Ventana (1947), Vuelta de Coronel Pringles y Vuelta de Entre Ríos (ambas en 1948). 
> Le dio la primera victoria a la marca en la "máxima", en el Gran Premio del Norte del '40. 
> Fue campeón con Chevrolet en 1940 y 1941, convirtiéndose en el primer piloto de la historia del TC en lograr un título con la marca del moño dorado.  
> La última competencia que disputó en el TC fue en noviembre de 1949 en el GP de la República en la que ganó tres etapas. 
> Sus duelos con Oscar Gálvez (Ford) le dieron el puntapié inicial al histórico clásico Chevrolet vs. Ford. 
 

miércoles, 28 de abril de 2010

Papá por siempre


En Facebook hay un grupo llamado “Tributo a Osvaldo Morresi, Último gladiador del TC”,  en honor al piloto fallecido en 1994. Visitando ese sitio recordé una nota que le hice en SóloTC (edición Nº80 de abril de ’09) a Juan María Morresi, hijo del Pato, quien nos dejó un relato conmovedor: “Cuando murió mi papá yo tenía apenas once años y como buen hijo de piloto miraba todas las carreras. Pero después de su accidente y el que sufrió Ayrton Senna durante ese mismo año en la Fórmula Uno, me alejé de todo lo relacionado al automovilismo por un largo tiempo, aunque después, de más grande, me decidí nuevamente a levantarme los domingos temprano para ver al TC por televisión. Una de las cosas que más me conmueven a pesar del paso de los años es la inmensa cantidad de gente que nos brinda tanto cariño, no solo en San Pedro donde ya todos nos conocen, sino cuando vamos a algún lado y se enteran que somos familiares del Pato. Es impresionante el trato que recibimos, como si nosotros fuéramos los famosos y no mi Viejo. Por ejemplo, en el 2008 fui a la carrera de Nueve de Julio y cuando salimos a comer algo a la noche, el papá de un amigo les dijo a unos hinchas de Chevrolet que yo era el hijo Morresi. Inmediatamente se pusieron a llorar de la emoción y me abrazaban como si estuvieran haciéndolo con él. Esas cosas me conmueven muchísimo y a pesar de que por momentos me siento un poco incómodo por la situación, me llena de orgullo que lo sigan reconociendo a través mío. Pasaron quince años y sigo sin entender cómo, sin haber sido campeón de TC, la gente lo idolatra y lo quiere tanto. Creo que jamás voy a aceptar su muerte, de hecho fui al museo que construyeron en San Pedro hace tan solo dos años y nunca voy al cementerio porque me sigue pegando mucho su ausencia. En principio me costó demasiado asimilar su pérdida, en los primeros años veía una foto suya y me largaba a llorar, inclusive cuando me hablaban de él se me quebraba la voz. Me costó bastante cuando fui adolescente y tuve que tomar muchas decisiones sin poder contar con su consejo, si seguir estudiando o dedicarme a trabajar, por ejemplo. Cuando era chico soñaba con la posibilidad de trabajar junto a él en alguno de sus negocios, pero lamentablemente eso quedó trunco. Es el día de hoy, que tengo 26 años, que me sigue costando mucho no tenerlo conmigo. De hecho hace unos días miraba un informe que hicieron de mi papá en la tele y me movió el piso, a pesar de que soy de llorar poco. Trato de convivir  de la mejor manera posible con esta situación y debo aprender a no tenerlo, pero nunca lo voy a asimilar, eso lo tengo claro. Todavía me sigo preguntando por qué le tocó a él, por qué a nosotros, siempre me van a quedar muchas preguntas sin responder… El día de su muerte yo estaba allí mirando la competencia y cuando quedaba poco para el Final comencé a caminar hacia los boxes, ya que le llevaba mucha diferencia a su escolta y quería ir a festejar cuando llegara. Pero de repente me enteré por los gritos de un hincha de Ford que mi papá se había despistado, pero nadie en ese momento se imaginó semejante desenlace. Esa jornada también me pregunté por qué no levantó el pie del acelerador siendo que iba puntero con más de once segundos de ventaja. Pero sabía como era él y lo amaba así. Trato de pensar que se fue de este mundo haciendo lo que le gustaba, eso al menos me da un poquito de paz…”.